El Extraño Pasajero

Al igual que el pasado año preparamos las maletas con ilusión, negocié con mi mujer el número de bultos que pretendía llevar, ¡SI SOLO ES UNA SEMANA! (miedo me da el día que hagamos mudanza, una flota de camiones necesitará), cerramos bien la casa, repaso de llaves agua, gas…hicimos un tetris para cuadrar, encajar y empotrar todo en el maletero del coche y que pudiera cerrar el portón después (ya me veía yo como esas furgonetas que van con un palo largo y al final un pañuelo rojo). Nos acomodamos en el interior del vehículo y arrancamos.

Todo era casi igual que el año anterior, la ilusión, la necesidad de un merecido descanso, las ganas de esa primera visión del mar al llegar a nuestro deseado lugar de vacaciones y por supuesto no podía faltar ese (antes CD ahora Pendrive) con lo que “lo va a petar” este verano. Ahora sí! Todo Listo!! Vámonos!!

Aunque esta vez había algo que lo hacia distinto, sentíamos una extraña presencia, alguien viajaba con nosotros, alguien que amenazaba con destruir ese sueño que durante meses planeas, un cosquilleo que empezaba en la nuca recorría mi espalda, era una mezcla de ilusión y temor. Sí, había una presencia en el asiento trasero del coche.

Despacio levanté la vista hacia el espejo retrovisor, con la mano derecha lo fui acomodando para poder observar la parte de los asientos traseros cuando de pronto ¡Dios, pero qué…!¡Sí! ¡Allí estaba! fue una visión inquietante!! Allí sentado en su silla, en el asiento trasero, con el ceño fruncido y con su mirada fija en mis ojos, un extraño pasajero, un bebé de 6 meses, maquinando un plan, un retorcido plan, para arruinarnos las vacaciones.

Con lo que él no contaba era con lo que habíamos rellenado las maletas, llevábamos un arsenal, iban repletas de infinitas dosis de paciencia, de una fuente inagotable de amor profundo y un arma secreta. ¿Qué podría hacer el extraño pasajero ante eso? Sí, seguramente nos llevará al límite de agotar los recursos que traemos, ¡pero venceremos!

El primer día fue perfecto, (seguramente tal y como él lo planeó), intentó que bajáramos la guardia y confiarnos para así poder llevar a cabo su maléfico plan. En la playa se echó una siesta, después jugamos, a media mañana nos fuimos a la piscina del hotel, nos bañamos los tres disfrutando de cada gesto del bebé, de cada risa y carcajadas que por los juegos que le hacíamos en el agua le daba. Luego nos cambiamos y fuimos al comedor en el que se quedó dormido y pudimos comer plácidamente. Por la tarde salimos a pasear, el extraño pasajero estaba eufórico, sobrestimulado pero aun así a la hora en la que nos pusimos a cenar se durmió y disfrutamos de la cena.

DeScubRiendo La AreNa

Fue perfecto, idílico diría yo, pensamos “pues si se porta así de bien todas las vacaciones va a ser genial”.

Efectivamente caímos en su trampa, desde el segundo al último día puso en marcha su plan. Este tenía varias fases:

La primera fase, trataba de hacer lo posible para no dormir bajo ninguna circunstancia y así intentar desesperarnos a base de llanto, el proceso era que cuanto más lloro más me cabreo y como me cabreo entonces no me duermo así entraba en un bucle difícil de cortar.

He de reconocer que algunos días estuvo a punto de conseguirlo, pero utilizábamos un poco de dosis de paciencia y el arma secreta que nos guardábamos para las emergencias conseguíamos cada día doblegar y frustrar su malvado plan.

Este arma es como la Kriptonita para Superman, le causa los mismos efectos, le deja sin fuerzas, le nubla la vista, le adormece y le disminuyen sus superpoderes. La teta de mamá!! Después de la rueda y el aire acondicionado el mejor invento!!

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DorMiDo aL CaeR El Sol

De esta manera, las mañanas en la playa con algo de lucha pudieron ser apacibles. Pudiendo disfrutar también del bebé y sus nuevas experiencias con la arena y el agua del mar.

Al medio día ponía en marcha la segunda fase del plan. Se hacía el dormido y justo cuando entrábamos en el salón a comer se despertaba y empezaba a llorar! Comer a toda leche para subir a la habitación era la opción y la otra entretenerlo con monerías varias, así uno de los dos podía comer y luego relevo. Que estrés!

La tercera fase del plan era la noche, cada día nos disponíamos a salir a pasear y después cena, aunque ésta dependía de El Extraño Pasajero. No se dormía ni con cloroformo, estaba sobrestimulado visualmente y claro, en el momento que se encuentra, que es una esponja y que con la mirada recoge toda la información pues imaginad…todo nuevo! Era pedir el primer plato y si estaba dormido se despertaba automáticamente según dejaban el plato en la mesa.

Los días que hemos estado de vacaciones con El Extraño Pasajero han sido geniales. Nuestro primer “verano de tres” ha sido distinto, intenso y divertido. Es fantástico poder compartir sus “primer todo” en la vida con mi mujer. Es increíble ver cómo siente, cómo observa todo y cada avance diario. Es tal el enganche que sientes y la necesidad de no querer perderte ni un segundo de su vida, que las horas son minutos a su lado.

Aprendemos cada día de él y sobre él, nos estamos conociendo y de momento, lo que veo me tiene fascinado.

Este verano hemos descubierto y comprobado que mientras las necesidades básicas de esta personita (comida, sueño y pañales limpios) estén cubiertas, se puede hacer de todo!

Arriesgaos a salir y a viajar con ellos, a conocer y a presentarles el mundo!

Hasta pronto Locos!

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Un comentario en “El Extraño Pasajero

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